
Sumar votos no es sumar. Lo hemos medido
Sumar votos no es sumar. Lo hemos medido
Andrés Medina, director general de Winston, ha pasado esta mañana por
Herrera en COPEpara contar qué dice nuestra encuesta a un mes del 29N. Resumen: el PP sigue primero, pero con menos colchón que al arrancar la campaña. Y un aviso para quien haga quinielas con calculadora: en política, los votos no se suman como los números.
La tentación es comprensible. Coges los votos de un partido, los del de al lado, los sumas y ya tienes Gobierno. Lástima que el votante no haya leído el manual. Medina lo explicó con un ejemplo que todavía se recuerda entre los muy cafeteros: en 2016, los cinco millones de votos de Podemos y el millón de IU iban a juntarse para dar el esperado sorpasso al PSOE. Juntos sacaron cinco millones. El millón se perdió por el camino, y el sorpasso con él.
¿Por qué pasa esto? Porque el votante no solo elige. También veta. Y nuestra encuesta pone números a esos vetos. En la derecha, cuatro de cada diez votantes del PP descartan votar a Vox. En la izquierda pasa algo parecido, aunque en una sola dirección: el 40% de los votantes socialistas no se plantea votar a Frente Amplio, mientras que solo el 20% de los de Frente Amplio rechazaría la papeleta del PSOE. Medina lo atribuye a que Pedro Sánchez se ha convertido en el candidato de toda la izquierda.
Unidos por el espanto
Si los vetos restan, hay otra fuerza que suma. Y no es precisamente el entusiasmo. En España existe una larga tradición de voto a la contra: se vota a alguien no tanto por lo que es, sino por lo que impide. Medina lo resumió tirando de Borges: “No nos une el amor, sino el espanto”. Muchos votantes que no sienten ninguna pasión por una opción acaban eligiéndola, en palabras de Medina, para “evitar un gobierno con Vox”.
No es un fenómeno repartido a partes iguales. Según nuestros estudios, la izquierda suele recurrir al voto a la contra más o menos el doble que la derecha. Dicho de otro modo: hay un bloque que se moviliza mejor por miedo que por ilusión. Y en una campaña apretada, eso no es un matiz. Es una variable.
La foto, a un mes
¿Cómo queda el tablero? La mayoría de la derecha parece todavía holgada, pero la pelea por el primer puesto se ha apretado: el PP está un poco más bajo que cuando empezó la campaña. Y queda un mes, que en política es una eternidad con forma de calendario.
Las sumas en una pizarra salen siempre. Las de verdad hay que salir a preguntarlas. Por eso preguntamos.
Andrés Medina, director general de Winston, ha pasado esta mañana por
Herrera en COPEpara contar qué dice nuestra encuesta a un mes del 29N. Resumen: el PP sigue primero, pero con menos colchón que al arrancar la campaña. Y un aviso para quien haga quinielas con calculadora: en política, los votos no se suman como los números.
La tentación es comprensible. Coges los votos de un partido, los del de al lado, los sumas y ya tienes Gobierno. Lástima que el votante no haya leído el manual. Medina lo explicó con un ejemplo que todavía se recuerda entre los muy cafeteros: en 2016, los cinco millones de votos de Podemos y el millón de IU iban a juntarse para dar el esperado sorpasso al PSOE. Juntos sacaron cinco millones. El millón se perdió por el camino, y el sorpasso con él.
¿Por qué pasa esto? Porque el votante no solo elige. También veta. Y nuestra encuesta pone números a esos vetos. En la derecha, cuatro de cada diez votantes del PP descartan votar a Vox. En la izquierda pasa algo parecido, aunque en una sola dirección: el 40% de los votantes socialistas no se plantea votar a Frente Amplio, mientras que solo el 20% de los de Frente Amplio rechazaría la papeleta del PSOE. Medina lo atribuye a que Pedro Sánchez se ha convertido en el candidato de toda la izquierda.
Unidos por el espanto
Si los vetos restan, hay otra fuerza que suma. Y no es precisamente el entusiasmo. En España existe una larga tradición de voto a la contra: se vota a alguien no tanto por lo que es, sino por lo que impide. Medina lo resumió tirando de Borges: “No nos une el amor, sino el espanto”. Muchos votantes que no sienten ninguna pasión por una opción acaban eligiéndola, en palabras de Medina, para “evitar un gobierno con Vox”.
No es un fenómeno repartido a partes iguales. Según nuestros estudios, la izquierda suele recurrir al voto a la contra más o menos el doble que la derecha. Dicho de otro modo: hay un bloque que se moviliza mejor por miedo que por ilusión. Y en una campaña apretada, eso no es un matiz. Es una variable.
La foto, a un mes
¿Cómo queda el tablero? La mayoría de la derecha parece todavía holgada, pero la pelea por el primer puesto se ha apretado: el PP está un poco más bajo que cuando empezó la campaña. Y queda un mes, que en política es una eternidad con forma de calendario.
Las sumas en una pizarra salen siempre. Las de verdad hay que salir a preguntarlas. Por eso preguntamos.